El vecino olvidado?

Estatua a la virgen María Inmaculada, de 15 metros de altura.
Nunca en mi vida había tenido la oportunidad, o tomado la desición, de conocer Guadalupe, el cerro que según algunas publicaciones que llegué a leer, era considerado el vecino olvidado de Monserrate. Siempre tuve cierto temor de ir a conocer este sitio, que siempre vi desde lejos. Había escuchado desde pequeño historias acerca de la peligrosidad de este lugar. Historias sobre asaltos y atracos en la via que conduce al santuario construido en la punta del cerro siempre me atemorizaron y por lo tanto nunca consideré seriamente la posibilidad de ir a visitarlo.

Vista del Santuario de Monserrate desde Guadalupe
La historia cambió para mi hace unos pocos dias, cuando tome la desición de subir con mi familia a conocer el santuario. Subir no es para nada complicado, basta con tomar la via circunvalar hacia el sur y desviar a la izquierada después de pasar frente a la sede Vivero de la Universidad Distrital, tomando la via a Choachí. La carretera está en regular estado, pero no es un impedimento para circular. Durante el transecto observé buena presencia de la policía en este corto tramo de carretera, incluso observe un CAI (puesto de policía) en un punto del trayecto de mas o menos seis kilometros, al final de los cuales se observa el aviso que indica tomar a la derecha para ascender el último tramo hacia el santuario. También se observan rutas de colectivos urbanos que suben con cierta frecuencia. Era domingo y cuando nos fuimos aproximando al destino, nos encontramos con decenas de vehículos parqueados a un costado de la carretera, desde muy abajo. Finalmente encontramos un espacio para parquear a unos 200 metros del santuario.

El último tramo a pie se hizo eterno, pero finalmente llegamos al sitio del santuario. Me sorprendió la cantidad de personas que estaban en el sitio, y eso que la misa ya había pasado. Alrededor del santuario hay innumerables puestos de comida, con mesas y carpas. Ya en la parte mas alta observamos de cerca la estatua de 15 metros que habiamos visto a lo lejos durante toda la vida, aunque ignoraba que tuviera un pararrayos en la cabeza. Esta estatua elaborada en ferrocemento, fue realizada por el escultor  Gustavo Arcila Uribe, en 1946, hace casi 70 años.

Vista del centro de Bogotá desde el cerro de Guadalupe. Al fondo la Ciudad Universitaria.
Aunque la escultura es enorme, la hermita que la acompaña es en realidad muy pequeña. Aproveché entonces para hacer algunas fotos del sitio y de la vista de la ciudad y regresar satisfecho pudiendo decir que estuve en Guadalupe, un sitio para nada olvidado y del que en la actualidad la Alcadía de Bogotá está promoviendo su visita.

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